Odiando Toronto, Odiándome a Mi

torontoqueenwestRecuerdo perfectamente los años desperdiciados odiando Toronto. Odiando que mi casa quede en Toronto. Odiando que tenia que vivir

en Toronto. Y que cuando viajaba fuera del país…. tenia que regresar a Toronto. Toronto. Puto Toronto.

Puto Toronto, con sus calles patéticamente derechas, y sus casas idénticas, como mellizas pusilánimes en filita. Toronto, con sus ruidos reprimidos, con sus calles imposiblemente limpias y con sus residentes con caras de yo-no-fui. (Esto ya esta cambiando)

Mi tiempo maximo de civilizacion (opuesto a la locura) estando en Toronto? Catorce meses. A los 12 meses de no haber salido del pais, ya estaba caminando los pisos de mi casa como leon enjaulado. “Tengo que irme, tengo que irme” era mi mantra paranoica. La gente cercana, que me ama y que no se quiere escapar de mi (usualmente), tenian sus alarmas internas listas para sonar a los 14 meses de que yo estaba aca. “Tienes que irte, no te aguantamos” se volvia su mantra suplicante.

Captiva en Toronto, sentía una picazón en la piel, una constriccion en el pecho, una humareda en la mente. Por años y años……Hasta que un dia…..todo cambió.

Cambió algo, algo que no hizo ruido, algo que nadie supo. Algo interno. La Luz de La Sabiduria se prendió un poquito en mi, una vez que comenzé a meditar. Un sentido líquido de aceptación, me bañó de la cabeza a los pies. Aceptación no solo hacia mi misma, y mi vida si no también hacia esta bella ciudad.

Toronto se volvió un lugar tranquilo, un refugio amigable donde criar a mi hija, donde vivir. Toronto se volvió un lugar mágico, donde la gente extraña se sonríen entre ellos, un lugar suficientemente pequeño donde puedo recordar los nombres de las personas pobres de mi area. Donde puedo preguntarles que les puedo comprar para comer y luego de darselo, puedo correr a subirme al bus e irme al vecindario Indio, a comer un buffette barato y muy picante. Toronto se volvió un lugar donde los niños de familias gay ni se dan por enterados en otros paises no podrían vivir tranquilos y donde la communidad de Meditación se vuelve mas y mas prestigiosa en el mundo.

Mi punto es que Toronto no era odioso y feo, lo que era odiosa y fea era mi Percepción. Mi Percepción de lo que es “bueno”, de lo que es “bello”.
Toronto no cambió, la que cambió fui yo.
Al entrar la PAZ y la ECUANIMIDAD dentro mío, comenzé a amar lo antes veia como un fastidio.

El lugar donde vivimos, sea por suerte, Karma o destino, es el lugar donde vivimos. Y si no nos gusta, es por que lo vemos con lentes de Perspectiva ERRÓNEA. Lentes que ven las cosas feas y odiosas.
Saquémonos los lentes, y si no podemos, pongámonos MEJORES LENTES! Unos lentes tolerantes, unos lentes de buen humor. Por que aun cuando las veredas se estan rompiendo, y el tráfico se vuelve cada dia peor, nuestra ciudad sigue siendo nuestra y nuestra responsabilidad, también. Por que es tu casa y la de millones de otras personas, todas buscando felicidad, todas queriendo de dejar de sufrir, como tu.

Tu puedes dar tanto amor, ayuda y refugio a otros seres humanos. Tu puedes ser el catalizador de todo un movimiento radical de la Compasión. Tu puedes ser el comienzo de una mas suave, consciente Realidad en tu Pais. Y si tu ciudad te tiene a ti…..entonces es la mejor ciudad del mundo.

Ana Montero
Instructora de Meditacion Mindfulness y Facilitadora de Transformative Mindfulness (Transformando el Sufrimiento). Talleres y Terapia Individual Julio 2013

Foto de la Calle Queen Street West, Toronto. Anonimo.

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